Buenos días a todas y todos,
Quiero comenzar dando las gracias a cada uno de ustedes que hoy están presentes en el Encuentro de Gestión de Personas 2025, y en especial a mis colegas del Círculo de Gestión de Personas de Irade. Desde ya agradezco y reconozco el compromiso de cada uno de ustedes por aportar al logro de los objetivos que nos hemos planteado. Sin ustedes, nada de esto sería posible.
Cuando estábamos planeando la realización de este encuentro, nos dimos cuenta de que había tantos temas que están impactando a las organizaciones hoy en día, que decidimos poner foco en cómo cada empresa debe estar preparada para enfrentar uno a uno los desafíos que se nos presentan.
Es por ello que la gestión del cambio, más que una tendencia, se ha convertido en una constante. En un mundo donde lo único permanente es el cambio, las organizaciones enfrentan el desafío, y la oportunidad, de adaptarse, evolucionar y liderar en medio de la transformación.
Vivimos en una era marcada por la velocidad. Cambios tecnológicos como la transformación digital, la inteligencia artificial, la automatización, que están redefiniendo las industrias; por otro lado, las nuevas normativas que exigen agilidad legal y operativa; las transformaciones sociales que modifican la forma en que nos relacionamos con nuestros equipos y clientes.
Por último, y no menor, fenómenos globales como el cambio climático, los conflictos geopolíticos o las pandemias nos recuerdan que la adaptabilidad es una competencia estratégica, por lo cual el cambio ya no es un evento aislado ni debe ser considerado como tal, sino que es parte de nuestro día a día. Y cada proyecto que emprendemos debe considerar esta dinámica como el eje central.
Pero ojo, algo muy importante (y por favor nunca lo olviden): no hay transformación sin personas. La gestión del cambio no se trata solo de procesos y herramientas, sino de emociones, percepciones e incluso de resistencias y cambio de paradigmas, lo cual nos dirige siempre a la cultura organizacional.
Cada empresa, frente a un cambio, debe analizar su cultura organizacional: qué cosas nos ayudan e impulsan el cambio a realizar y, a su vez, qué cosas nos limitan u obstaculizan dicho cambio para erradicarlas. Ya sean prácticas que no contribuyen o creencias instauradas que solo merman el objetivo planteado.
Es importante entender que cada colaborador vive el cambio de forma distinta, y es nuestra responsabilidad como líderes acompañarlos en este proceso. No basta con reaccionar. La gestión del cambio debe ser planificada, estructurada y medible. Implica identificar impactos, diseñar estrategias de comunicación, capacitar, monitorear y ajustar, comunicar con claridad y generar espacios de participación y confianza.
El liderazgo efectivo no teme al cambio; lo abraza. Los líderes de hoy deben ser visionarios, empáticos y resilientes, capaces de anticipar escenarios, tomar decisiones valientes y sostener a sus equipos en momentos de incertidumbre.
En conclusión, gestionar el cambio no es una tarea adicional: es parte esencial del liderazgo actual y futuro. La gestión del cambio exige líderes que no solo dirijan, sino que inspiren y movilicen.
Las organizaciones que lo entienden no solo sobreviven, sino que prosperan. Porque el cambio bien gestionado no genera resistencia, sino crecimiento.
Y como dijo Peter Drucker: “El cambio en sí no es lo que importa. Lo que realmente importa es cómo las personas lo enfrentan, lo lideran y lo convierten en oportunidad.”
En mi último año como presidenta del Círculo de Gestión de Personas de Irade, quiero agradecer al Ministro del Trabajo, Giorgio Boccardo, por su gran disposición y apoyo siempre.
También al equipo de Irade, atómico, profesional y muy comprometido.
Y, por último, a la directiva del Círculo y a mis colegas, por el compromiso con este mismo.
Antes de concluir quiero hacer a todos una invitación muy especial: Hagamos de nuestras empresas los mejores lugares para trabajar.
Muchas gracias.